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Un cuento del Rif

LA SOPA DE PIEDRA EN LA CÁBILA DE BENI-BU-IFRUR

De acuerdo con la historia, unos mendigos cantores -mendigos de la zona del Rif que van tocando el pandero y entonando canciones a petición de limosna, algunas de las cuales son suras[1] del Corán-, llegaron a la región de Guelaya -conocida como tierra de castillos-, concretamente a una aldea de la Cábila de Beni[2]-Bu-Ifrur[3], llevando nada más que una olla vacía.

Al llegar, los aldeanos no querían compartir sus reservas de comida con los hambrientos viajeros. Éstos llenaron la olla con agua de uno de los pozos de la zona, tiraron dentro una piedra grande y limpia, trajeron leña de los araares de alrededor, encendieron fuego y pusieron la olla cerca de un morabito[4], que era centro de culto religioso y lugar de paso de toda la aldea.

Uno de los habitantes, considerado “medio hijo” de uno de los grandes jefes de la Cábila de Beni-Bu-Ifrur  por una malformación ósea en las piernas que le permitía andar, sintió curiosidad y les preguntó lo que estaban haciendo. Los viajeros le contestaron que estaban preparando una deliciosa «sopa de piedra» y que gracias a un talismán[5] que tenían convertirían la piedra en un condimento excelente para tan preciada receta, pero que les faltaban algunos acompañamientos para poder incrementar el sabor.

El “medio hijo” no tuvo inconveniente en darles algo de verdura a cambio de un poco de sopa al final. Más tarde se acercó su tía -a las madrastras se les considera tías-, preguntó por la olla pensando que sería una especie de “harira”[6], y los mendigos volvieron a mencionar su sopa de piedra, que aún no había alcanzado todo su potencial. Les dio un poco de especias a cambio de un plato de sopa. Más y más cabileños fueron acercándose, incluso de otras Cábilas como Mazuza (Mar Chica), Beni Sicar (Cabo Tres Forcas), Beni-Bu Gafar (Sammar), Beni-Sidel (Oriente del Río Kert), añadiendo otros ingredientes: pescados como el rape, mariscos como los langostinos de la Mar Chica, hierba buena, cilantro, tomates de Trara… Finalmente todos, cabileños y mendigos, hicieron una deliciosa y nutritiva olla de sopa. Había tanta comida y gente que parecía una boda que iba a durar tres días.

Cuando habían servido un plato a toda la “Harca”[7] allí presente y se disponían a repetir, alguien se percató de que los mendigos cantores no estaban y todos comenzaron a buscarlos sin éxito. Hay quien dice que se reencarnaron en erizos- considerados por los tamazigh unos animales muy inteligentes. Otras personas dicen que eran Malikat[8] vestidas de hombre. Lo que sí se sabe es que gracias a los mendigos cantores o quienes fueran, todas las personas trabajaron unidas, cooperaron y compartieron lo que tenían.

           

[1] Procedente del árabe as-sūra (سورة ), son cada uno de los 114 capítulos en los que se divide el Corán, libro sagrado del Islam.

[2] “Beni” quiere decir algo así como “hijo de”.

[3] Cábila delimitada por el Macizo que recibe el mismo nombre y que en años posteriores, en el protectorado español, tuvo enorme importancia por su riqueza en hierro- como hoy en día el petróleo- muestra de ello es el todavía cargadero del mineral, ahora puerto deportivo de Melilla.

[4] “Morabo” es una especie de santón. “Morabito” es dónde pasaba los últimos días y/o se le enterraba. Al considerarse un lugar santo, las demás personas tienden a querer enterrarse cerca. Ej. Morabito de “Sidi Guariach”.

[5] Consistían normalmente en una sura del Corán escrita en un pequeño papel y envuelto en piel, normalmente de cordero. Se cose esta piel alrededor, se le ata una cuerda fina, y esa cuerda se anuda alrededor del abdomen.

[6] Sopa tradicional marroquí elaborada a base de carne, tomates y legumbres. Aunque se consume durante todo el año, su alto poder nutritivo la hace especialmente apreciada para el iftar o ruptura del ayuno durante el mes de ramadán.

[7] Partida de rebeldes marroquíes -sur-, que coloquialmente puede entenderse como multitud.

[8] Protectoras de los seres humanos mandadas por Alá.

Sirva éste viejo cuento de de Beni – bu-Ifrur, que es la zona donde nuestros antepasados padecieron, sufrieron, amaron y nos dieron la vida a muchos de nosotros, como ejemplo y su moraleja nos anime a permanecer siempre unidos.
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Antonio Asensio Martínez

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